Inteligencias Múltiples: La cuestión no es saber si uno es o no inteligente… sino de qué manera lo es.

“La cuestión es descubrir cómo aprende una persona, descubrir sus pasiones, que son muy importantes, y utilizar todos los recursos humanos y tecnológicos que nos sirvan de ayuda” Howard Gardner

Inteligencias Multiples niños

Nos dedicamos a un ser precioso: los niños. Saber potenciar todo lo que saben hacer, y sobre todo reconocer sus talentos, es un reto que tenemos los educadores cada día. La teoría sobre el aprendizaje de los niños ha cambiado.

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La infancia es la mejor época de la vida para sembrar la esencia de la educación emocional

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DECIR LO QUE SENTIMOS?
Desde los estudios de Carl Ranson Rogers en los años 1940 y de Daniel Goleman (1996), la noción de «inteligencia emocional» y la idea de que expresar, conocer y encauzar adecuadamente las emociones es necesario y beneficioso están plenamente aceptadas. Según afirma Goleman: La investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía
y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores no solo mejoran la conducta del niño, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico (1996, p. 12).

De hecho, el aprendizaje social y emocional, según este autor, aumenta la capacidad de aprender de los niños, al tiempo que evita la aparición de problemas como la violencia. Las personas que no conocen sus emociones (o que no son capaces de gestionarlas, lo cual puede, fácilmente, ser consecuencia de lo anterior) acaban siendo víctimas de sus propias emociones. ¿En qué sentido? Se
dejan llevar por ellas sin saber muy bien a qué comportamientos les pueden conducir. La ira sin control puede desembocar en una acción violenta (incluso en un delito); una tristeza larvada, no identificada a tiempo, puede convertirse en una depresión de gravosa cura; llevados por la euforia, podemos acometer tareas cuyo sentido o cuyos beneficios, días después, observada la situación con sosiego, parecen inexistentes.

En otras ocasiones, las personas que desconocen sus emociones o no son capaces de canalizarlas adecuadamente acaban dejándose llevar por las emociones de otras personas, que toman el control. De este modo, al estar guiadas por la brújula de otro, no es difícil que se sientan perdidas o que perciban insatisfacción, falta de acuerdo entre sus deseos y la realidad que ellas mismas fabrican a diario. Como vemos, la falta de control sobre nuestras emociones puede acabar generando la sensación de que vivimos sometidos a un «hado», de acuerdo con el cual está escrita nuestra historia (que a menudo se repite), sin que nosotros podamos hacer nada para cambiarlo.

Como planteó el neurólogo portugués António R. Damásio, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, «las emociones no son un lujo» (2004, p. 154). 
Pensemos, además, en lo contraproducente que puede resultar no conocer las propias emociones. Ese desconocimiento puede llevarnos a la negación, al arrinconamiento de lo experimentado e, incluso, a su represión. Que lo adormecido acabe aflorando no es más que cuestión de tiempo. Pero ¿el paso del tiempo nos garantiza haber desarrollado una aptitud para afrontarlo? No, si nuestra ignorancia perdura… Afortunadamente, muchas personas se han dedicado a estudiar este campo, y hoy existen multitud de recursos para educar nuestra parte emocional. De hecho, como veremos más adelante, incluso los currículos escolares recogen la necesidad de formar a niños emocionalmente competentes.
La infancia es la mejor época de la vida para sembrar la esencia de la educación emocional y para trabajar este aspecto de nuestro ser. Esto ayudará a conseguir que los niños se conviertan en adultos saludables para sí mismos y para el entorno en el que viven.

Palabras Aladas SL 2013

La Akademia

Entre las páginas de Internet, hemos encontrado este partenair cuyo objetivo es el mismo que el nuestro que es la Educación Emocional: La Akademia

La Akademia es un proyecto educativo que promueve de forma gratuita la educación emocional entre los adolescentes. Su finalidad es acompañar a jóvenes sensibles, inquietos y curiosos para que descubran quiénes verdaderamente son, cuál es su lugar en el mundo y qué dirección quieren darle a sus vidas. En esencia, lo que pretende es inspirar a que los jóvenes respondan por sí mismos a las grandes preguntas filosóficas de siempre: ¿de dónde vengo?, ¿quién soy? y ¿hacia dónde voy?

Borja Vilaseca es un emprendedor y divulgador especializado en proyectos relacionados con la responsabilidad personal, el liderazgo en valores y el aprendizaje organizacional. Es el fundador de este proyecto describe porqué y para qué ha creado este proyecto y no empieza de otra manera que describiendo su atipicidad como adolescente, se decribe como gamberro y rebelde. ¿quién no se ha encontrado ahi?

El plantemiento de Borja viene desde el cuestionamiento de las preguntas realmente importantes: ¿Quiénes somos? ¿Cómo funcionamos? ¿Qué necesitamos para ser felices? ¿Cuáles son nuestras cualidades, fortalezas y virtudes innatas? ¿Cuál es nuestro propósito en la vida? ¿Cómo podemos escuchar y seguir a nuestra voz interior? ¿Cuál es nuestra auténtica vocación? . Hacerse las preguntas correctas es lo más importante pues sus respuestas te permitirán saber dónde quieres ir: “Si no sabes donde vas…. no importa el camino que elijas”

Bravo Borja por este proyecto tan interesante y gracias.

http://www.laakademia.org/index.php/es/por-que-y-para-que

“La mayoría de escuelas, centros e institutos oficiales todavía no enseñan a los jóvenes las cosas verdaderamente esenciales de la vida. Se limitan a dar respuestas prefabricadas, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado.

El triunfo del materialismo, del ‘botellón’, de los videojuegos, de las discotecas y del consumo de drogas entre la juventud contemporánea refleja el fracaso de nuestro sistema de educación. A menos que sepamos quiénes somos y qué queremos hacer con nuestra vida, seguiremos siendo víctimas del vacío y del malestar. Y, en consecuencia, esclavos a una existencia monótona, orientada a trabajar, consumir y buscar placer y satisfacción en el corto plazo. En este contexto, La Akademia nace con el espíritu de ser un complemento formativo a la educación tradicional contemporánea. De hecho, tiene una función social preventiva: dotar a los jóvenes de recursos y herramientas para que se conozcan mejor, inspirándoles a que venzan su miedo a la libertad y asuman las riendas de su vida, tanto emocional como profesionalmente. Lo cierto es que una crisis de la adolescencia no resuelta suele mutar hasta convertirse en la famosa “crisis de los 40″…

Estamos inmersos en un cambio de era, pasando de la sociedad industrial –basada en la producción masiva de bienes de consumo– a la emergente sociedad de la información y del conocimiento, en el que el motor son las ideas, la creatividad y la innovación de servicios que mejoren nuestra calidad de vida. Debido al imparable proceso de globalización, las reglas de juego están cambiando. Estudiar mucho, sacar buenas notas y obtener un título ya no es suficiente para encontrar un trabajo bien remunerado y estable. Es hora de ofrecer talento y de aportar valor añadido. Todo lo demás está condenado a deslocalizarse a economías como China, o a digitalizarse por medio de los últimos avances tecnológicos.

A pesar de todos estos cambios, el sistema educativo parece haberse estancado en la era industrial en la que fue diseñado. La emergente sociedad de la información y del conocimiento es una invitación para iniciar una transformación que llevamos tiempo posponiendo: reinventarnos a nosotros mismos, reinventando, a su vez, nuestro sistema educativo. Es hora de promover una verdadera educación emocional basada en el autoconocimiento y la responsabilidad. Y ésta consiste en acompañar a los jóvenes para que descubran y desarrollen su talento y su potencial al servicio de una función profesional útil, creativa y con sentido. Lo que está en juego es la libertad para decidir quiénes podemos ser. Y para lograrlo, nada mejor que empezar por escuchar con humildad la voz de las nuevas generaciones.”