Carencia Afectiva – Amor y Miedo

Dicen que cuando naces solo tienes 2 emociones: amor y miedo. Miedo a estar solo, miedo a tener frio, miedo porque no comprendes nada de lo que está pasando. La cercanía de la madre es imprescindible para darle seguridad al niño. Es fácil, para combatir el miedo lo que hay que dar es seguridad.

Cuando el niño ya tiene una edad, en la que ha adquirido conocimientos que le permiten “entender” un poco lo que pasa y sentirse parte del entorno, entonces el solo va pidiendo espacio. Esta seguro y sabe que si tiene miedo ahí está SIEMPRE mamá.

Este proceso de adoptar confianza en el bebe será fundamental para el resto de su vida. Todo queda grabado en el subconsciente. Los niños van desarrollando habilidades para poder darse finalmente ese afecto que necesitan ellos mismos. Y si están seguros, esto lo desarrollan mucho mejor.

Demostrar amor es demostrar confianza, es demostrar respeto. Es lo contrario al miedo.

Por último agradezco a familinova-schola por este texto tan interesante sobre el efecto en los niños de la carencia Afectiva. que comparto con vosotros:

La carencia afectiva señala la situación en que se encuentra un niño que ha sufrido o sufre la privación de la relación con su madre, o de un substituto materno, y que padece el déficit de atención afectiva necesaria en la edad temprana. La falta grave de  estimulacion afectiva afecta a la maduración de la personalidad del niño sea por negligencia y abandono o bien por situaciones de ruptura debido a sucesivas y repetidas hospitalizaciones, separación de los padres, etc. provocando trastornos somáticos, afectivos y conductuales. 

La carencia afectiva se caracteriza por producir en el niño un estado psicológico de avidez afectiva y miedo de perdida o de ser abandonado, tanto si ha padecido en la realidad una privación afectiva maternal como si lo ha sentido como tal. Permanece en un cierto estado de búsqueda afectiva, de necesidad de saturación, que se manifiesta por una actitud de reasegurarse de la existencia permanente del afecto del otro y así sentirse seguro.

La respuesta del niño oscila entre dos polos caracterizados por lo que podríamos llamar:
a) Respuesta “amante”: Tiende a una relación de apego y dependencia hacia el otro y los demás. Esta en actitud de demanda afectiva continua.
b) Respuesta “agresiva”: Reacciona en actitud de oposición-agresividad hacia el otro y los demás. Hay una necesidad constante de venganza.
Ambas reacciones pueden coexistir en un mismo individuo el cual presentara entonces una tendencia hacia la relación afectiva inestable e incoherente.

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